La voz del cantaor flamenco suda lamentos. Sin sufrimiento, no hay feeling. Sin feeling, no hay cantaor. Y no hay instrumento como la guitarra para acompañar ese sufrimiento. Así pensaba Diego Cigala, renombrado cantaor español, hasta que entró en su vida el pianista cubano Bebo Valdés. "Cantando al piano de Bebo, me olvido de la guitarra. Qué fuerte, ¿no? Lo que acabo de decir...". Cigala está enamorado del pianista de 85 años, al que conoció por casualidad, con el que entró a grabar por casualidad, un disco que no tenía disquera, que se hizo en tres días y que, por casualidad, se convirtió en el disco del año: Lágrimas Negras
Texto de Mónica Prieto para Diario Mar de Ajó

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